En mi vida he tenido dos intervenciones, una al serme retiradas las amígdalas cuando era muy pequeño y un accidente bastante grave que tuve por el año 1993 y que ocasionó 5 intervenciones, 3 de ellas con anestesia general. Vamos, ambas por necesidad imperiosa y, todo sea dicho, esta última gran causante de mi holgura física actual.
Está claro que verle adelgazar tan rápido me provoca cierta envidia sana, me alegro por él y por la gran cantidad de autoestima que le está provocando, dejándome realmente sorprendido al ver que ha tomado algunas decisiones que le estaban pisando su camino en la vida, cosas que todos veíamos que le frenaban absolutamente y que él sabía y reconocía, pero que su autoestima no estaba para inversiones o riesgos inciertos y según él, innecesarios. Por suerte, gracias a esa inyección de autoestima ahora ve la necesidad de haberse provocado estos cambios y ha tomado un rumbo sinceramente esperanzador.
Dicho esto, pasemos a lo que a mí me toca, a lo que a mí me parece. No pretendo en ningún caso restarle méritos a la decisión tomada por mi amigo, ya que lo considero muy valiente al haber decidido realizarse dicha operación, con el riesgo que ello conlleva, pero que yo no comparto por distintas razones.
Partiendo de la base que le tengo más miedo a una operación que a darme con el dedo meñique del pie con la esquina de la cama a medianoche, también entiendo que me ha costado varios años ponerme una capa de foca sobre mi humanidad otrora (aunque increíble) lampiño y esbelto torso. (Tengo fotos para los escépticos). Así mismo pienso que la penitencia es adelgazar de forma paulatina y entender que adelgazar de esta forma es la más natural, aunque ciertamente la menos radical y la más dura de llevar principalmente por la duración y las hipotéticas recaídas.
Debo pagar mi penitencia para, algún día espero, poder sentirme orgulloso de haberlo logrado, no en vano lo hice ya una vez aunque luego sucumbí a los guachinches de Tenerife (restaurantes típicos con comida casera) y que destrozó lo conseguido en Estados Unidos.
Debo pues, emprender el camino que considero más justo para mí, el largo proceso de adelgazar y ser fuerte durante muchísimo tiempo, a la vez de ver a mi gran amigo con una figura que seguramente envidiaré durante mucho tiempo.
Como diría Gustavo Cerati, ahí vamos.....





